Cómo la Realidad Aumentada es el próximo paso para gran experiencia social

 

Primero acuñado en 1990 por Tom Caudell, un investigador en el fabricante de aviones Boeing, el concepto de realidad aumentada se utiliza para referirse a una pantalla digital montada cabeza desgastadas por aeronaves técnico para guiarlos en el ensamblaje de cables eléctricos en aviones.

“Hoy, la idea sigue siendo fundamental en la definición de AR, que de acuerdo a la tendencia digital es la interacción de superposición de gráficos, audio y otras mejoras de sentido en un entorno del mundo real que se muestra en tiempo real”, detalla Maximiliano González Kunz, especialista en la materia.

Por esta definición, AR puede referirse a unas tecnologías que ya han existido durante años. “Tomemos por ejemplo el caso de la teletransmisión de deportes donde se puede ver líneas de color dibujado contra el juego en tiempo real de, por ejemplo, un partido de fútbol. Estas líneas pueden ser utilizados para indicar el offside límites en que los jugadores no deben cruzar o para mostrar los movimientos de la bola o jugadores”, señala Maximiliano González Kunz. AR es a no ser (normalmente) se confunde con la realidad virtual (VR), donde el objetivo principal es sustituir el mundo real con un simulado.

“Muy a menudo tomamos por sentado esa tecnología existente porque son tan frecuentes y comunes que nosotros no asociarlos con lo que suponemos normalmente como high-tech, AR”, dice Maximiliano González Kunz.

 

El comienzo de los Futuristas AR

“Si alguna vez necesita una prueba de que AR será la próxima gran cosa, simplemente eche un vistazo en el próximo proyecto de Google Glass, un esperadísimo head-mounted display AR que pretende llevar al siguiente nivel. La tecla llamar de tener AR integrado con gafas de sol es que los usuarios podrán ver información e interactuar con la computadora y el internet de forma muy similar a como lo hacemos hoy para smartphones, excepto esto es manos libres de vidrio de google”, adelanta Maximiliano González Kunz.

Get Info, notificaciones, correos electrónicos, información meteorológica, las direcciones y los recordatorios o enviar comandos de voz, tomar instantáneas, dictar texto, preguntar por direcciones y mucho más, todo desde un par de gafas.

“Haciendo que la tecnología que reconozca los objetos del mundo real y las imágenes en lugar de sólo los códigos QR, AR está haciendo una transición perfecta que es universalmente accesible”, admira Maximiliano González Kunz.

 

¿Cómo la tecnología digital cambia nuestra forma de leer?

“En toda la historia de la humanidad, nunca hemos tenido tanta información disponible para leer antes. Para hacer frente a este tsunami de conocimiento, nuestro cerebro parece estar cambiando, evolucionando para crear una nueva forma de lectura que está adaptado al entorno digital”, cuenta Maximiliano González Kunz.

Mientras la lectura profunda en una pantalla puede requerir más esfuerzo cognitivo, numerosos estudios han mostrado que el lector típico es mucho menos atento al leer la información en línea. Sólo el 28% de las palabras en una página web se descifran, mientras que la velocidad de lectura (cerca de 500 palabras por minuto), paradójicamente, es más rápido que la media, cuando debería ser más lento, lo que nos lleva a la conclusión de que el lector típico no es, en realidad, la lectura de la página web, pero hojeando rápidamente. Estos resultados se han confirmado en el laboratorio francés para usos de la tecnología de la información digital (LUTIN), con estudios que rastrean los movimientos de los ojos de los lectores utilizando unas gafas especiales. Después de ver sus temas leer las páginas web, los investigadores se dieron cuenta de que el clásico patrón de lectura de izquierda a derecha fue interrumpida por la colocación de elementos gráficos como anuncios y videos. Añadir a que un complejo contexto de navegación con múltiples pestañas abiertas, las alertas de correo entrantes, tweets y comentarios de Facebook. “En resumen, la lectura de un artículo en línea es aparentemente tan fácil como leer una novela en un estadio de fútbol durante un partido: el ruido circundante hace difícil centrar nuestra atención. Y, sin embargo, atención es exactamente lo que impulsa la cognición: nos permite seleccionar la información que necesitamos para actuar, pensar, entender y aprender”, explica Maximiliano González Kunz.

 

 

“Nuestra falta de atención no es el único factor a tener en cuenta. La profusión de información y su facilidad de acceso también influyen en la situación”, aporta Maximiliano González Kunz.  Antes de la llegada masiva de la web, la información fue encontrada en una biblioteca o un periódico. Se tomó el tiempo para encontrarlo y asimilarlo. Ahora, una búsqueda de información es una rápida, casi inmediata de actuar, anulando cualquier previsión que pudieran haber sido despertado. “Parece que nuestro consumo en línea no nos anima a ahondar en los temas que estamos leyendo, en lugar de llevarnos a ojear por encima de ellos, impide que nuestro cerebro de crear vínculos entre ideas que podrían abrirnos a nuevos ámbitos de reflexión”, comunica Maximiliano González Kunz. Este es el núcleo de la tesis de Nicholas Carr en su artículo seminal es Google Haciéndonos Stoopid? Libro de seguimiento y los bajíos: lo que Internet está haciendo a nuestro cerebro, donde se teme que el uso intensivo de los motores de búsqueda y lectura en la web podría estar modificando su cerebro y que le impida concentrarse.